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15 Ene 2018

‘Calm Technology’, el movimiento que impulsa una tecnología que opere desde la periferia del hombre


La fotografía de Amber Case es obra de Randy Stewart (Creative Commons)

 

La socióloga norteamericana Amber Case, autora del libro ‘Calm Technology’ y que se define a sí misma como “cíborg antropóloga”, visitó España el pasado noviembre para ofrecer una conferencia sobre este movimiento y protagonizar una interesante entrevista en la revista Telos de la Fundación Telefónica. Tras revisarla, experimentamos la necesidad de saber más sobre la tecnología de la calma y cómo se traduce a la relación del hombre con las máquinas. En este post tratamos de desvelar sus grandes principios.

La principal pregunta que encierra el libro de Amber Case es cómo puede el hombre usar la tecnología como una simple herramienta, en lugar de dejar que la tecnología le atrape y termine usándole a él. Para responder a esta cuestión, la socióloga explora el concepto de la Calm Technology o tecnología de la calma, cuyo objetivo es que la tecnología atraiga la atención del usuario de forma fluida solo cuando sea necesario, mientras permanece en la periferia el resto del tiempo. Una filosofía que establece la necesidad de una nueva relación del hombre con la máquina y que además establece los mecanismos necesarios para diseñar productos caracterizados por su sencillez y una mínima interposición en la vida de los usuarios.

La idea de la que parte Case tiene más de 20 años y surge de dos términos –“computación tranquila” y “tecnología tranquila”–, acuñados en 1995 por los investigadores Mark Weiser, Rich Gold y John Seeley Brown, que en aquella época desempeñaban cargos de responsabilidad en la compañía Xerox. Ambos conceptos surgieron como reacción a la creciente complejidad que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) estaban generando. Ante esta coyuntura, ellos apostaron por sistemas informáticos que simplificaran complejidades en lugar de introducir otras nuevas.

Case y otros investigadores han profundizado en este idea, hasta desarrollar una visión compleja y multriangular de la Calm Technology, que se basa en ocho principios:

I) La tecnología debe requerir la menor cantidad posible de atención: Puede comunicarse pero no necesita hablar, crea conciencia ambiental a través de diferentes sentidos y comunica información sin sacar al usuario de su entorno o tarea.

II) La tecnología debe informar y crear calma: La misión principal de las personas no consiste en convertirse en informáticos, sino desarrollarse como seres humanos. La tecnología debe brindarles aquello que necesitan para resolver un problema.

III) La tecnología debe hacer uso de la periferia: La tecnología tranquila se mueve desde la periferia de nuestra atención, hacia el centro y vuelta atrás. Informa sin sobrecargar.

IV) La tecnología debe amplificar lo mejor de la tecnología y lo mejor de la humanidad: Se impone la necesidad de diseñar para las personas primero. Las máquinas no deben actuar como humanos, como tampoco los humanos deben actuar como máquinas. Su objetivo es amplificar la mejor parte de cada uno.

V) La tecnología puede comunicarse, pero no necesita hablar: Cabe plantearse si un producto necesita acudir a una voz o si es suficiente con un método de comunicación diferente. Hay que considerar de qué manera una tecnología debe de comunicar su estado.

VI) La tecnología debe funcionar incluso cuando falla: Debe prever que sucede cuando su funcionamiento es errático y predeterminar un estado utilizable incluso en esas circunstancias.

VII) La cantidad correcta de tecnología es el mínimo necesario para resolver el problema: Hay que reducir la cantidad de tecnología al mínimo que permita resolver el problema y nada más.

VIII) La tecnología debe respetar las normas sociales: Cabe preguntarse si una tecnología es irrespetuosa con los protocolos humanos o si genera estrés.

Amber Case ilustra todos estos principios con varios ejemplos. Uno de los más llamativos es el de la tetera, a la que podemos ignorar la mayor parte del tiempo. Nos avisa cuando está lista y permanece silenciosa o apagada el resto del tiempo. Se limita a avisarnos cuando el té está listo.

La tecnología de la calma es, sin duda, un concepto que da mucho que pensar y que aporta una visión de simplicidad y sostenibilidad que ya marca tendencias. Seguiremos atentos su evolución.



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