• Reducir  fuente
  • Aumentar  fuente
17 Oct 2016

Cuatro estrategias para mejorar la ciberseguridad en los centros educativos


El Instituto Nacional de Ciberseguridad mantiene un fuerte compromiso para mejorar la seguridad en el ámbito educativo. Esa determinación se plasma día a día en la iniciativa de Menores OSI. Sin embargo,  este año el INCIBE ha dado un paso más al dirigir el premio ENISE, en el marco de la 10ª edición del Encuentro Internacional de Seguridad de la Información, a las iniciativas que los centros educativos desarrollan para que los estudiantes accedan al medio digital con mayores garantías. El encuentro se celebra en León mañana y el miércoles. Manuel Ransán Blanco, experto en Ciberseguridad del INCIBE, nos plantea en este artículo una serie de ideas que seguro se debatirán en esta convocatoria, ya que pueden contribuir a mejorar la seguridad digital en las aulas:

Móviles, apps, redes sociales… la tecnología está revolucionando la enseñanza. Pero, ¿estamos dando los pasos adecuados para mejorar la seguridad de los centros educativos y para promover en el alumnado el uso seguro y responsable de las TIC?

Nuestro día a día tiene poco que ver con el que vivían nuestros padres y abuelos. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación, los móviles inteligentes e Internet han inundado nuestras vidas, convirtiéndose en unos compañeros inseparables.

Como no puede ser de otra forma, los centros educativos reflejan estos cambios sociales adaptándose a las nuevas posibilidades, retos y también problemas que plantea el uso de medios digitales por parte de la comunidad educativa. Así pues se plantean cuestiones tanto a nivel de gestión educativa, manejo de fotos y otros datos personales, en la comunicación con las familias y otros agentes educativos, en la aplicación didáctica e incluso en el propio uso o mal uso de dispositivos y servicios en línea por parte del alumnado.

En este sentido, además de las posibles distracciones o pérdidas de tiempo (que siempre han existido), debemos poner el foco en el comportamiento en línea y en las consecuencias que puede tener para el alumnado. Por ejemplo, podemos mencionar los riesgos del acoso escolar, que ve amplificado su efecto y consecuencias negativas con el uso de la mensajería instantánea y las redes sociales, o el intercambio de información íntima a partir del cual perder el control de la privacidad, y dañar su imagen y reputación, además del contacto con adultos malintencionados ya sea por motivos sexuales, económicos o de captación hacia comunidades peligrosas.

Por lo tanto, en las instituciones educativas debemos tener presente esta realidad y continuar trabajando para mejorar nuestra respuesta ante los desafíos para la ciberseguridad del alumnado:

-Adaptando nuestras normas internas a las características de los medios digitales: el Reglamento de Régimen Interior, el Plan de Convivencia, los protocolos de actuación frente a casos de acoso escolar, etc. Por ejemplo, contemplando también el reporte de contenidos inapropiados a las redes sociales o webs donde se alojen.

-Formando en el uso seguro y responsable de la tecnología a la comunidad educativa en su conjunto. Esto supone formar al alumnado (por ejemplo programa de Jornadas Escolares, iniciativas de alumnos ayudantes y de mediación entre iguales), sensibilizar y orientar a las familias y preparar al profesorado tanto en la prevención como en el tratamiento de los conflictos y problemas en línea.

-Incorporando la ciberseguridad en el propio proyecto educativo de centro. Además de la relevancia institucional se debe buscar la eficacia operativa al trasladarlo al día a día de las clases mediante el plan de acción tutorial y/o la integración de los contenidos en el currículo ya sea de forma directa o transversal (por ejemplo, como se está realizando en primaria en Andalucía).

-Mejorando la seguridad de los entornos tecnológicos de que disponemos en el centro. Así nos referimos tanto al equipamiento de administración, secretaría, como al de aulas de informática, multimedia, miniportátiles, tabletas, pizarras digitales, las redes locales, la wifi, los servidores… pero también los servicios online como la página web o los blogs del centro, sus aplicaciones de gestión educativa, plataformas de aprendizaje online, etc. (por ejemplo apoyando a los y las coordinadores TIC)



Los comentarios están cerrados.