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05 Sep 2008

Especial Google Chrome, un gigante con piel de navegador


Ya está aquí -al menos para los usuarios de Windows- Google Chrome, el nuevo navegador del gigante de Internet. Hay mucho que decir de esta nueva apuesta de Google, comenzando por resaltar que en sus primeras 24 horas de vida ha logrado más de 3,5 millones de descargas en todo el mundo y que ha sido uno de los productos informáticos que más rápido ha obtenido su propia entrada en la Wikipedia en prácticamente todos los idiomas. Incluso ya ha habido desarrolladores independientes que le han metido mano al código y han hecho variaciones, como este Chrome portátil que nos muestra FayerWayer.

Sus características más importantes son estas:

  • Es open-source, es decir, está escrito con código de fuentes abiertas.
  • La inclusión de Google Gears de manera nativa junto a V8, la nueva maquina virtual de Java. Esto promete más velocidad que cualquier otro navegador, pero tambien procesos diferentes en cada pestaña para que, si una página se cuelga se resuelva cerrándola y no perdiendo las 50 otras ventanas que tienes abiertas.
  • Las pestañas están ubicadas en la barra superior, arriba de la barra de navegación, porque cada pestaña se comporta como una sesión diferente y eso mejora la liberación de memoria.
  • Una ‘página de inicio‘ que te muestra por defecto las 9 páginas de internet que más visitas junto a un panel con las búsquedas recurrentes.
  • Omnibox‘. La barra de direcciones es similar a la nueva funcion de Firefox 3 que te permite escribir hasta el nombre de la página en vez de la URL o cualquier término que aparezca en el ‘title’ para ir a la misma sin tener que recordar la URL completa.
  • Seguridad: te advierte si estás a punto de visitar un sitio web inseguro que pueda alojar software malintencionado o prácticas de phishing

Genial. Pero, ¿por qué a Google le ha dado por crear un navegador? Hay muchas respuestas diferentes a esta pregunta, pero mejor empezar por la que dan ellos mismos en este vídeo (oficial):

Y es que ya sabemos que a los genios de California no se les da nada mal la comunicación. Mira, si no, el cómic que han creado para convencerte de que uses su nuevo navegador (aquí la traducción en español y aquí compilado en PDF también en español).

Pero pese al poderío de la marca Google y las confianzas y simpatías que despierta a lo ancho del planeta su antiguo lema ‘Don’t be evil’ (desde mayo de 2007 es un más sincero ‘Búsquedas, publicidad y aplicaciones’), cuando se cometen errores importantes éstos no pasan desapercibidos para muchos. Aunque siempre hay quien verá con recelo la acumulación de poder -la información es ídem- de Google, el hecho de que la cláusula 11 de la Licencia de Uso del Google Chrome dijera lo que decía es muy significativo:

“Al enviar, publicar o mostrar Contenido, estará concediendo a Google una licencia permanente, internacional, irrevocable, no exclusiva y que no está sujeta a derechos de autor para reproducir, adaptar, modificar, traducir, publicar, representar y mostrar públicamente, así como para distribuir cualquier Contenido que envíe, publique o muestre en los Servicios o a través de ellos”.

Cientos de blogs se lanzaron a criticar estas leoninas condiciones sobre los contenidos, muchos de ellos afirmando que si esa cláusula la firmara Microsoft jamás se le hubiese perdonado. Fuera como fuere, en menos de 24 horas, Rebecca Ward, Senior Product Counsel for Google Chrome, tuvo que salir a dar explicaciones, diciendo:

“Estamos trabajando rápidamente para eliminar el lenguaje de la Sección 11 de los términos de servicio actuales de Google Chrome. Este cambio tendrá efecto retroactivo para todos los usuarios que ya lo han descargado”.

Pese a esto, muchos ven en este ¿pequeño? ¿gran? detalle las verdaderas intenciones del buscador, que según muchos sería poner una pica en flandes sobre el control de los contenidos en Internet, esos que son el soporte de su verdadero negocio -la publicidad en la Red- y que con el nuevo Chrome puede controlar de una manera casi milimétrica.

Sea como sea, que cada cuál juzgue por sí mismo:



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