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23 Abr 2008

Internet es submarinista


Enviamos un e-mail a nuestros contactos en Chicago, La Paz y Katmandú y esperamos que llegue instantáneamente. Pero antes de que lo reciban nuestros destinatarios, el mensaje habrá buceado junto a los peces más coloristas, o entre la oscuridad más absoluta en el fondo del mar.

Leemos en Consumer que aproximadamente el 90% del tráfico de Internet se
transmite a través de cables submarinos que atraviesan océanos reposando sobre sus lechos marinos. El primer cable submarino se tendió en 1852 en el Canal de la Mancha.
Su misión era unir el Reino Unido y Francia mediante el servicio de
telégrafo. El 10% del tráfico actual restante circula mediante satélites.

El problema de los satélites frente
al cable es que el tiempo de respuesta a
una llamada es más alta, además de tener una capacidad de transmitir
datos menor a un coste significativamente mayor. Tal es el caso de Cuba, donde debido al bloqueo de EE.UU., la isla sólo
dispone de una única conexión por satélite a Internet de 124 Megabits
por segundo (Mbps) de bajada y 64 Mbps de subida para todo el país. 

De todas maneras, los cables son el punto frágil de la cadena de
transmisión de datos y suelen romperse con más frecuencia de la
deseada
. Muchas veces, un ancla que se arrastra por el lecho marino o
un simple barco pesquero puede romperlo y dejar muy limitados los
servicios de Internet y teléfono a varios países de la zona. No olvides que una de las diez maneras por las que Internet podría desaparecer -por imposible que este extremo nos pueda parecer- es que estos cables se rompan o ‘fallen’ simultáneamente.

Mapa del primer cable transantlántico en 1858.

 



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