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17 Jun 2016

La primera mujer que gana el ‘Nobel’ de las TIC: “En la ciencia pesa más la meritocracia”


Fuente: Academia de Tecnología de Finlandia
Fuente: Academia de Tecnología de Finlandia

Desde ‘Un Blog en Red’ hemos tenido el privilegio de entrevistar a la ingeniera y científica estadounidense Frances Arnold, la primera mujer que ha ganado el Premio de Tecnología del Milenio, considerado el ‘Nobel’ de las TIC. Ha recibido este galardón, que concede la Academia de Tecnología de Finlandia (TAF), por desarrollar la ‘Evolución dirigida’, un método que ha permitido crear enzimas de laboratorio sostenibles para su uso en catalizadores industriales, detergentes domésticos e incluso combustibles renovables, a base de azúcar.

El cotizado galardón está dotado con un millón de euros y solo se entrega en los años pares. Su objetivo es reconocer proyectos que hayan cambiado la vida de la gente para mejor. El primer premiado, en 2004, fue el creador de la World Wide Web (www), Tim Berners Lee. En esta edición no ha habido discusión: “Sólo hubo una candidata que destacara de manera excepcional… No había duda en que su trabajo era el mejor”,  informó la institución finlandesa. En palabras de la presidenta de la TAF, Marja Makarow, “premiar la innovación de Frances Arnold ha sido oportuno, pues numerosos países -incluida Finlandia- tienen como objetivo adoptar tecnologías limpias y crecer ecológicamente”.

Frances Hamilton Arnold, de 59 años, es actualmente profesora de Ingeniería Química, Bioingeniería y Bioquímica en el Instituto de Tecnología de California (Caltech). Su rol en la ciencia no ha sido particularmente difícil, ya que, de casualidad, llegó al sector en el momento idóneo: “Tuve la suerte de empezar mi carrera justo cuando las universidades de EE.UU. decidieron que era hora de contratar ingenieras”, cuenta Frances.

Decidió empezar su investigación (la ‘Evolución dirigida’) desde cero hace 20 años y asegura que no conocía absolutamente nada de ese campo, porque, de haberlo sabido, es probable que no hubiese seguido adelante dada su complejidad. En aquel momento, esa investigación la desarrollaban tanto científicos bioquímicos como moleculares. Y ella, pese a que era ingeniera bioquímica, decidió sumergirse de lleno en el mundo de la ciencia.

Sus hallazgos fueron también fruto de la casualidad, a través de mutaciones al azar y repitiendo el proceso hasta evolucionar a una enzima que permitió convertir plantas de azúcar en precursoras de combustible para la aviación: “Estamos fabricando combustible para aviones a partir de energía renovable”, explica la ingeniera, que espera seguir revolucionando la ciencia con esta tecnología sostenible.

Niega en redondo que ser mujer le haya perjudicado en su trabajo. De hecho, afirma que “la ciencia funciona mucho más por meritocracia que otras áreas”En definitiva, considera que no existe desigualdad en este sector: el esfuerzo, la constancia y los resultados se premian por igual.

Dado que se trata de la primera mujer en conseguir un premio de este calibre, le preguntamos si cree que de alguna forma ha logrado ‘romper la barrera’ para que otras reciban este premio. Se muestra muy segura al afirmar: “Sé que más mujeres ganarán este y otros premios. Hay muchas investigadoras con talento en la ciencia o la ingeniería en este momento; en todos los niveles”.



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