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13 May 2008

La television convencional se prepara para Internet


Por Gonzalo Martín, de La Nueva Industria Audiovisual

 

Tanto la prensa como los debates convencionales acerca de la televisión
en la era digital ponen el énfasis en la implantación de la TDT como el
elemento básico de su relación con la sociedad digital. En la realidad,
la TDT sólo es un elemento más (importante, mucho, pero no es la única pieza del conjunto) de una serie de acontecimientos que deben tomarse en cuenta.

Hay tres decisivos.

En primer lugar, la coexistencia de la TDT con las redes IPTV
y cable. Mientras que la interactividad vía TDT es un problema serio
(por la penetración y características de los aparatos necesarios para
hacerlo), los operadores de IPTV, en especial Imagenio, se están
lanzando a una serie de desarrollos constantes que van a incrementar –
y están incrementando ya- el valor percibido de su oferta frente a la
recepción atmosférica. Esa propuesta de valor se centra cada vez más en
servicios bajo demanda e interactivos. Es más, no tendrán problema en
emitir en alta definición toda su mucha más amplia oferta de canales,
mientras que el espectro es limitado, si bien de cobertura
prácticamente universal.

En segundo lugar, la próxima penetración de PVR’s, una categoría de aparatos
que va a devolver a los hogares la experiencia que tuvieron hace no
tantos años con los vídeos VHS. No sé si se han percatado, pero el
hábito de grabar y volver a ver ha decaído por la penetración del DVD
doméstico. Un hábito que lo que demuestra es la preferencia del consumidor por personalizar su oferta en todos los sentidos,
tanto en lo que desea ver como, y esto es esencial, el dispositivo y el
momento en que desea verlo. Estos aparatos están siendo lanzados con
más interés por parte de plataformas como Canal Satélite Digital e Imagenio. La penetración es difícil por su alto precio, pero -y esta es una cualidad decisiva- la reducción de churn
(la tasa da bajas de subscripciones a la plataforma) favorecerá su
bajada de precio: para la plataforma es más rentable la retención de
clientes que extraer beneficio del aparato, pudiendo incluso
subvencionarlo.

Por su parte, las cadenas en abierto no tienen interés
en fomentarlo y veo difícil que les entusiasme su introducción. La
razón es simple: la gente tiende a saltarse la publicidad, en EE.UU en tasas que oscilan entre el 50 y el 75 por ciento de los casos. Eso ataca directamente el modelo de negocio convencional de la televisión en abierto, obliga a reformar los formatos, los sistemas de medición de audiencia y a repensar las fuentes de ingresos.
Para las plataformas de cable/satélite/IPTV basadas en subscripción y
no publicidad, el empleo de estos dispositivos es una palanca de
crecimiento esencial: el consumo ondemand se
vuelve adictivo para los consumidores dotando de mucho más sentido a la
ingente oferta de canales. No olvidemos que la TDT también se recibe
por el cable/satélite/IPTV. La experiencia de usuario será infinitamente superior.

En tercer lugar, la convergencia en el televisor (¡y en el móvil!) de las tres fuentes de generación de imágenes: la TDT (o sea, lo que siempre hemos llamado la televisión),
el cable/satélite/IPTV y la Red. A día de hoy, disponer de internet
conectado al televisor es una cosa de manitas. Se carece de simplicidad
en la conexión (cables antiestéticos por el hogar, conexión de
wifi’s…) y de reproductores
adecuados (un set-top-box -es decir, lo que te proporciona, por
ejemplo, ONO para que veas la oferta de cable- no suele disponer de
recursos para ejecutar los formatos de vídeo procedente de la red). No
obstante, existe toda una tendencia industrial para crear dispositivos que no distingan del origen de la señal. Por ejemplo, en España, Butaca TV, un servicio de InOut, permite ver determinados shows de internet (Mobuzz, Balzac) en el televisor. Son descargados aprovechando la propia infraestructura de la TDT. Servicios como Sezmi en EEUU
aspiran a englobar toda la oferta (cable, tele, red). También se
encuentran en crecimiento sistemas de subscripción o de pago por visión
de películas (Netflix, Apple TV), que se reciben por la red y pueden reproducirse en el ordenador o en el televisor.

Con este entorno, no son sólo las grandes cadenas internacionales las que están transformando sus estructuras (incluídas las productoras), sino que la reflexión y los cambios han llegado a España (tanto a las privadas, como a RTVE ). Es muy sintomático que en sólo un par de trimestres una actitud desconfiada y tímida (quizá TV3
es la cadena que más ha cuidado históricamente los servicios
interactivos) se haya transformado en proactiva y decidida a la hora de
construir un negocio basado en el multimedia. Este año ya son
frecuentes los estrenos de series en internet
antes que en la televisión, disponer de ellos durante los días
posteriores  a su emisión e incluso la creación de contenidos propios
para la red. Deben tomarse en consideración también los jugadores, como
ADNStream, que desarrollan toda una oferta de contenido profesional accesible gratuitamente por la red y con aspiraciones de aprovechar la convergencia en el televisor.

La estrategia que subyace tras ello, no está exenta de incertidumbres. Todo lo contrario, el control del contenido
es un tema para el que se requieren respuestas (bien jurídicas, bien de
negocio, pero me inclino por las segundas) y muchas más son necesarias
en lo que tiene que ver con los formatos publicitarios. La publicidad
y, especialmente sus estructuras de mercado, tampoco están plenamente
preparadas para los cambios que se están produciendo. Con ello, no hay claridad en la rentabilidad del negocio.
Parece lógico que el vídeo en la red, tanto de cadenas como de nuevos
entrantes que ofrecen contenidos de nicho pensados para nuevos
consumos, vayan por delante de quienes han de aprovecharlos para su
comunicación.

El vídeo en la red es algo más que YouTube.
Es toda una revolución tecnológica y de medios que cambiará
completamente nuestra forma (personal, institucional y creativa) de
relacionarnos con las imágenes en movimiento. Los grandes proveedores
continuarán (transformados) y nuevas oportunidades se crean para el pequeño creador.

*Los artículos publicados como ‘Colaboración de Experto’ son de autoría externa a Red.es. Los puntos de vista en ellos expresados corresponden sólo a su autor y no a la entidad, que los trae aquí con el único objetivo de fomentar el debate de ideas sobre el desarrollo y el futuro de la Sociedad de la Información.



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