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20 Oct 2017

Las tecnologías del lenguaje, una vía de innovación también en el ámbito de la Justicia


Las tecnologías del lenguaje constituyen un campo de investigación, desarrollo e innovación que ya está generando numerosas soluciones para procesar y estructurar los enormes volúmenes de información textual que genera el entorno digital e Internet. Herramientas como buscadores, asistentes personales, clasificadores de texto o traductores automáticos han nacido de la mano de la evolución del denominado Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN) y la Traducción Automática (TA). Una industria aún incipiente que requiere del impulso público para trasladar y amoldar estas nuevas aplicaciones a ámbitos como la Sanidad, la Educación o la Justicia. De esta última nos ocupamos hoy en este post.

Para avanzar en PLN y TA, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD) ejecuta el Plan de Impulso de las Tecnologías del Lenguaje, que se enmarca a su vez en la Agenda Digital para España. Su principal objetivo es dotar al ciudadano de nuevos servicios avanzados, así como optimizar procesos y recursos productivos tanto en el ámbito empresarial como en la Administración Pública. Para ello, se desarrollan distintas acciones y se generan nuevos procesos colaborativos entre administraciones. La última iniciativa, en este sentido, se produjo la semana pasada, con la firma de un convenio entre el MINETAD y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Pero, ¿cómo puede ayudar esta tecnología a la Justicia?

Las tecnologías del lenguaje permiten a los ordenadores una comprensión automática cada vez más profunda de la información de contenido lingüístico (oral o escrito), lo que permite procesar grandes volúmenes de textos y agilizar los procesos de búsqueda, relación, síntesis y evaluación de la información que contienen.

La Administración de Justicia, a su vez, genera cantidades enormes de información y una parte sustancial la componen las sentencias judiciales. El problema es que éstas contienen múltiples datos de carácter personal que no deben hacerse públicos. Hasta ahora, la Justicia dedicaba mucho tiempo y esfuerzo a adaptar las resoluciones, eliminando toda esta información. Sin embargo, las tecnologías del lenguaje tienen la capacidad de generar soluciones que permitan anonimizar de forma automática estos contenidos, para que puedan ser compartidos, publicados o traducidos por terceros.

Mediante este convenio se generarán aplicaciones que permitan eliminar las referencias a la identidad y otros datos privados. Además, permitirá revisar las actuales herramientas de supervisión automatizada de coherencia de estilo para redacción de resoluciones judiciales y la creación de diccionarios multilingües especializados. O sea, contribuir notablemente a la unificación estilística de las sentencias, haciéndolas más homogéneas.

El acuerdo se desarrollará en colaboración con el Centro de Documentación Judicial (CENDOJ) y permitirá, por tanto, automatizar varias tareas y avanzar en los tiempos en que estas sentencias se ponen a disposición de los usuarios. Constituye, sin duda, un caso ejemplar de los muchos beneficios que puede generar un campo de I+D+i tan reciente como son las tecnologías del lenguaje.

 



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