• Reducir  fuente
  • Aumentar  fuente
09 Abr 2018

Los seis grandes riesgos que los menores afrontan en Internet


Los tiempos de uso de Internet entre los menores se han disparado en los últimos años. Niños y adolescentes tienen cada vez más acceso al universo digital desde múltiples dispositivos en casa, en el colegio, en movilidad… Internet se ha convertido en una herramienta indispensable para sus estudios y su tiempo de ocio. Sin embargo, también implica una serie de riesgos que pueden prevenirse.

El portal Internet Segura For Kids, que impulsa el Ministerio de Energía Turismo y Agenda Digital, a través de Incibe y Red.es, aporta múltiple información al respecto, así como herramientas de utilidad y una línea de ayuda para padres, tutores y menores. De todos los riesgos potenciales que implica Internet, estos seis son los más importantes:

  • Privacidad: Cuando los menores utilizan Internet, acceden a redes sociales y a determinadas aplicaciones y herramientas que les piden datos sobre sí mismos. La forma en que se maneja esa información se conoce como gestión de la privacidad. Es fundamental buscar un equilibrio entre la exposición de datos personales y los riesgos que esta implica. Los menores, a su manera, procuran cuidar de su privacidad, pero les resulta más difícil pensar en términos de futuro. Manejar la privacidad requiere establecer qué información y con qué ámbitos se quiere compartir. La premisa fundamental es “pensar antes de publicar”, pero también existen otros aspectos que hay que saber gestionar, como las opciones de privacidad que ofrecen las distintas aplicaciones, las opciones de seguridad, el control de contactos, etcétera.

 

  • Sexting: Más que un problema de seguridad, constituye una práctica de riesgo. Consiste en el envío a través del teléfono móvil u otro dispositivo de fotografías o vídeos realizados por los propios menores con connotación sexual, con el riesgo añadido de que se viralicen. La prevención se orienta en la reducción de riesgos y el desarrollo de una capacidad crítica del menor. En este sentido, se trabaja en concienciar el cuidado de la privacidad, no fomentar el sexting ni participar en su difusión y facilitar un ambiente de confianza, en el que se puedan tratar estos temas.

 

  • Ciberbullying: Se trata de un tipo de acoso que afecta a los menores y en el que se utilizan medios digitales. Constituye una realidad en las aulas y los casos crecen exponencialmente, por el mayor uso de los dispositivos conectados por parte de niños y adolescentes. El ciberacoso tiene muchas formas: burlas, humillaciones, insultos, difusión de mentiras, rumorología… Puede generar graves secuelas psicológicas y en casos extremos provocar depresión e incluso ideaciones suicidas. Es importante hablar con ellos, supervisar su actividad digital con herramientas de control parental si existen indicios y, sobre todo, fomentar una relación de confianza mediante el diálogo y el manejo de ejemplos que el menor pueda entender e identificar entre su ámbito. Además, hay que afrontar los conflictos que surjan y estar atentos a cambios de humor y de estado anímico del menor.

 

  • Contenidos inapropiados: Internet ofrece contenidos sin filtrar, que a menudo son inapropiados para los menores, por su falta de madurez. Hablamos de contenidos violentos, sexuales, etcétera. Por eso, es importante fomentar entre ellos una conciencia crítica, navegando con ellos al principio y recurriendo a las distintas herramientas de control parental que pueden ir ajustándose a su madurez y desarrollo.

 

  • Grooming: Se produce cuando los adultos se hacen pasar por menores en Internet y tratan de establecer un contacto y una relación de confianza con niños y adolescentes. La finalidad suele ser el control emocional del menor, mediante chantaje con fines sexuales. Es esencial inculcarles que eviten prácticas como el sexting y que desarrollen una conciencia crítica sobre los riesgos que corren y de desconfianza sobre las personas que no conocen en el ámbito digital. Ante cualquier duda o petición, deben saber que cuentan con un adulto al que consultar.

 

  • Uso excesivo: El uso de los dispositivos digitales conectados a Internet ofrece muchas herramientas de formación, crecimiento y socialización para los menores, pero también existe un fenómeno creciente relacionado con el abuso de esta tecnología, que puede generar en una dependencia. Implica cambios negativos a nivel personal y social, incluso la aparición de un síndrome de abstinencia o desinterés por las actividades características de su edad (estudios, relaciones afectivas, etcétera). Requiere gestionar adecuadamente el tiempo de uso de los dispositivos electrónicos, estableciendo límites claros, dar prioridad a las actividades básicas y también predicar con el ejemplo.

 



Los comentarios están cerrados.