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11 Nov 2016

Misión espacial en la Unidad de Oncología Infantil


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Desde unblogenred.es habitualmente nos aproximamos a la tecnología como uno de los mayores fenómenos sociales y motor de transformación económica que existen en el mundo. Hay ocasiones, sin embargo, en que la tecnología constituye tan sólo un medio, una pieza más de un engranaje mucho más complejo cuya finalidad puede ser resolver un problema, mejorar la vida de los ciudadanos o incluso algo tan ambicioso como arrancarle sonrisas a un niño que sufre.

Hoy nos hemos acercado a uno de esos ejemplos en que la tecnología cede el protagonismo a un objetivo mayor: proporcionar entretenimiento e ilusión a niños que permanecen ingresados mientras reciben tratamiento contra el cáncer. Los pequeños pacientes de la Unidad de Hospitalización de Oncología Pediátrica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón disfrutan estos días de la oportunidad de convertirse en astronautas y tomar los mandos de una estación lunar dotada de avanzada tecnología, sin necesidad de salir del entorno hospitalario, algo que además resulta imposible debido al tratamiento que reciben.

Este proyecto, diseñado desinteresadamente por la empresa Play Office e impulsado por la Comunidad de Madrid y la Fundación Juegaterapia, ha permitido transformar dos habitaciones del Gregorio Marañón en auténticas bases lunares, equipadas además con distintos gadgets que permiten a los pequeños astronautas tomar el control de la estancia y acceder a distintos juegos.

Uno de los mayores retos que ha tenido que afrontar Play Office es que todos estos elementos tecnológicos y decorativos sean compatibles con la operativa del hospital, la necesidad de aislamiento de los pacientes y los largos periodos de hospitalización que requieren para curarse de su enfermedad. Su más importante logro, sin embargo, es que los chavales se diviertan y rompan con una monotonía de medicinas, tratamientos, curas y sesiones con médicos y enfermeras.

“El objetivo principal ha sido generar una atmosfera que les ayude a distraerse, canalizar sus emociones y ampliar el rango de actividades a las que tienen acceso cuando están hospitalizados”, apunta Inés Suardiaz, una de las fundadoras de la empresa Play Office.

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Las dos habitaciones del Gregorio Marañón han sido redecorados en su totalidad y transformadas en una ‘auténtica’ estación espacial, con elementos decorativos en el suelo y en las paredes y funciones domóticas avanzadas que nunca antes se habían aplicado en un hospital de nuestro país. Permiten a los niños, por ejemplo, disfrutar de un simulador que les invita a pasear por otro planeta o contemplar el amanecer y el firmamento, con sonido envolvente, desde una cama que aguarda en el interior de una cápsula espacial.

En este viaje imaginario, en el que los niños son recibidos por un robot y cuentan con su propio uniforme de astronauta, controlan desde una tableta múltiples aspectos de la habitación –como los colores e intensidad de la iluminación–, y disponen de pantallas en la pared para ver las películas que ellos mismos eligen, jugar a videojuegos y acceder a contenidos educativos adaptados a su edad. Los niños, asimismo, tienen la oportunidad de interactuar con los robots Nao, Pleo y Robi y participar en un reto en el que deben contestar a distintas preguntas relacionadas con la ciencia. La instalación de toda esta tecnología ha sido posible gracias a la colaboración de distintas empresas, como Juguetrónica y Smartclick de Gira.

“Como astronautas, los niños sólo tienen una misión: curarse. Mientras tanto, la estación lunar les permite viajar a otro sitio, sentirse acompañados, ganar en autonomía, recuperar un poco de intimidad al sentir que tienen un lugar donde resguardarse y potenciar sentimientos positivos que mejoren su estado de ánimo”, apostilla Inés.

Basta con contemplar las imágenes y los vídeos que recogen la reacción de los niños para concluir que han logrado su objetivo. Les han transportado a la luna…



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