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24 Mar 2017

Pilar Conesa (Smart City Expo World Congress): “Las ciudades inteligentes también han de potenciar la inclusión y la equidad en los barrios”


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España es, sin lugar a dudas, uno de los países europeos que destacan en implantación de tecnología para el desarrollo y evolución de las ciudades inteligentes. Sobre esta cuestión hablamos con Pilar Conesa, fundadora y directora de Anteverti, consultora especializada en el sector, y comisaria del Smart City Expo World Congress de Barcelona. Conesa, asimismo, acaba de participar en el Encuentro Nacional de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), celebrado esta misma semana en Segovia.

Hoy por hoy, ¿cuál es la situación de España en relación al avance de las Smart Cities?

España ha sido unos de los países dónde se ha dado un fuerte impulso a las ciudades inteligentes. Empezamos con iniciativas en grandes urbes, como Barcelona y Madrid. Al mismo tiempo, ciudades cómo Málaga, Santander, Sant Cugat, Rivas Vaciamadrid o A Coruña, entre otras, impulsaban proyectos que pasaron a ser referencia para otras ciudades.

Ha habido varios elementos clave que han posicionado a España como uno de los referentes mundiales. Por una parte, la celebración anual del Smart City Expo World Congress, organizado por Fira de Barcelona desde el año 2011, que se ha consolidado como evento de referencia mundial. Por otra, la constitución de la Red Española de Ciudades Inteligentes, en 2012, que aglutina más de 80 ciudades y ha sido un ejemplo para la creación de más redes en otros países, como Portugal o varios de Latinoamérica.

El Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, liderado por Red.es y cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), ha sido también un detonante para el impulso de las ciudades y territorios inteligentes, y un ejemplo para otros países. Cabe también destacar la labor que se está realizando desde diferentes plataformas para el desarrollo de estándares y protocolos que faciliten el compartimiento y reutilización de soluciones.

¿Qué áreas de las Smart Cities se han desarrollado más en nuestras ciudades?

El camino hacia la Smart City es particular en cada caso, ya que debe estar alineado con los retos y prioridades de cada ciudad, pero si podemos destacar algunos de los aspectos más desarrollados globalmente por cada ámbito.

Gobernanza es el ámbito en el que España estaría mejor posicionada, situándose como uno de los países líderes europeos, con políticas como la apertura de datos abiertos y la tramitación electrónica con leyes de procedimiento administrativo, como la recién Ley 39/2015. Han supuesto un acelerador de medidas en el conjunto de las administraciones locales al servicio del ciudadano, ahora más eficientes y transparentes.

En Movilidad, el desarrollo del transporte público, el control del tráfico y la implantación del servicio de bicicletas públicas. En Medio Ambiente, cabe destacar los logros en la recogida y gestión de residuos y mejora en la eficiencia energética del alumbrado público. En el ámbito de la Economía, aunque el desarrollo es muy desigual y depende del tipo de ciudad, cabe destacar el impulso de soluciones móviles y el esfuerzo realizado. Queda mucho camino por delante, en el impulso de la innovación, el emprendimiento y la transformación digital. Y lo más importante, en Ciudadanía, el impulso de plataformas de participación.

Seria importante también destacar el desarrollo realizado en el caso de las islas. El Plan Nacional de Ciudades Inteligentes acaba de financiar 30 millones de euros para proyectos en El Hierro, Fuerteventura y Mallorca, ciudad que además acogerá en abril la primera edición del Smart Island World Congress.

¿Y lo contrario? ¿En qué tecnologías o funcionalidades existe un mayor margen de crecimiento?

Hay aún grandes ámbitos en los que todavía nos queda camino por recorrer. Uno de ellos es la sostenibilidad, a través de potenciar la producción de energía renovable y la política estatal de precios para quien la genera y la distribuye a través de la red. El impulso de infraestructuras para la movilidad eléctrica será un elemento también clave para la movilidad futura. En cuanto a cambio de modelos, es necesario un mayor impulso de las administraciones, facilitando el desarrollo de la economía colaborativa y compartida. Y respecto a la ciudadanía, una política que impulse su participación real en las decisiones clave de barrio y de ciudad, así como una involucración de la sociedad civil en la gestión de los espacios públicos. Todo ello, con la finalidad de conseguir que la ciudadanía se apodere de la ciudad, que la sienta como la extensión de nuestras casas.

En el momento sociopolítico que estamos viviendo, las ciudades también han de potenciar la inclusión y la equidad de sus barrios y sus ciudadanos, consiguiendo que la tecnología redunde en la reducción el gap social.

Desde el sector público se está realizando una fuerte inversión en desarrollar el concepto de ciudad inteligente. ¿Cómo explicaría a los ciudadanos los beneficios reales que genera esta inversión?

El objetivo de las ciudades inteligentes es la mejora de calidad de vida de los ciudadanos. Se plasma en muchos ámbitos: mejor movilidad, mejores servicios públicos con menor coste, ciudades más sostenibles y vivibles, disponer de apps que nos informen de las actividades de la ciudad, del tránsito, de cómo llegar a un lugar, disponer de una mejor tele-asistencia, potenciar las oportunidades para los emprendedores y las startups, poniendo en valor la ciudad para retener y atraer un talento que potencie el desarrollo económico…

Pero sobretodo, no se pueden construir ciudades inteligentes sin la ciudadanía, ya que la inteligencia está en las personas. Por tanto, las ciudades inteligentes potencian la participación ciudadana y el empoderamiento de las personas y de la sociedad civil.

En definitiva, aportan un mejor vivir con una mayor participación de la sociedad civil, potenciando la inclusión y la equidad.

¿En el sector privado existe un interés similar? ¿Se genera un abanico suficiente de soluciones y productos para las Smart Cities? ¿Cuál es el grado de desarrollo de este sector en España?

España ha sido un referente en los últimos 20 años de empresas dedicadas a los servicios urbanos: las infraestructuras, la gestión de residuos, la gestión del agua, empresas que han estado innovando incorporando los avances tecnológicos. Esto les permite estar en una posición de liderazgo en servicios urbanos de ciudades inteligentes. Por otra parte, las empresas y startups tecnológicas están desarrollando soluciones innovadoras, al tiempo que las empresas de eficiencia energética y energía renovable son punteras a nivel mundial. Por tanto, el sector privado no solo tiene interés, sino que está invirtiendo para posicionarse en este mercado.

No estamos ante una falta de soluciones, sino en ser capaces de establecer los buenos modelos de colaboración público-privada que hagan de aceleradores del proceso, que permitan recorrer el camino hacia la Smart City de forma más eficiente y ágil.

Hasta ahora, el concepto de ciudad inteligente se ha aplicado sobre todo en grandes ciudades. ¿El interés es unánime en todo el territorio del país o hay muchas ciudades que han quedado rezagadas?

El impulso de las ciudades inteligentes empezó en las grandes urbes, pero hoy se está planteando a todos los niveles, ya que la necesidad de ser más sostenibles y eficientes, dando mayor valor a la ciudadanía, está presente en todos los entornos.

La RECI, que agrupa hoy a más de 80 ciudades de distintos tamaños, es un claro ejemplo de que la Smart City es objeto de todo tipo de ciudades.

También hay que tener en cuenta que las ciudades medianas pueden ser mucho más ágiles en la implementación de cambios de cultura. El liderazgo del alcalde puede llegar mucho más fácilmente a todos los puntos de la organización, potenciando una visión transversal de la ciudad, mucho más complicada de conseguir en una gran ciudad.

¿Y qué ocurre con los municipios pequeños? ¿También se están beneficiando al mismo nivel que las grandes ciudades? ¿El concepto de Smart City es escalable?

Es interesante el proceso que se está siguiendo en diputaciones o agrupaciones de municipios por territorio, para desarrollar iniciativas que permitan compartir recursos, infraestructuras o soluciones. Compartir es una característica clave de las ciudades inteligentes, porque implica eficiencia, menor coste y reutilización de recursos.

Las ciudades pequeñas pueden beneficiarse del avance que están desarrollando las grandes, reutilizando soluciones creadas en código abierto, ubicadas en la nube, que no requieren de grandes inversiones. También aplicando las experiencias y lecciones aprendidas de los que han ido por delante.

¿Usted cómo se imagina que serán las ciudades dentro de 30 años?

Estamos viviendo cambios acelerados. Actualmente se producen grandes procesos de cambio en tan solo 4 ó 5 años, que hubiesen requerido de 10 a 20 años hace medio siglo. Pensemos que pasaron 100 años entre la primera conferencia telefónica de larga distancia y el primer prototipo de teléfono móvil, 20 años hasta la presentación del primer iPhone, que implicó una disrupción total, y solo 10 hasta que nuestra vida gire alrededor del smartphone.

30 años por delante es una inmensidad desde el punto de vista de la innovación y los cambios sociales. Hay muchas cosas que aún no podemos ni imaginar, pero lo que si puedo anticipar es que tendremos una ciudad con muchos menos coches privados, que además serán eléctricos y autoconducidos, con una mayor red de transporte público y transporte compartido, con casas más sostenibles que producirán energía renovable, con un cambio drástico en la forma de participación ciudadana y con nuevas profesiones que aún están por definir.

Para aprovechar las oportunidades y adecuarse a los cambios, necesitamos ciudades con talento, abiertas y participativas, innovadoras y creativas, que sean capaces de aprovechar las nuevas oportunidades que se irán creando.

A la edición anterior del Smart City World Congress asistieron 16.600 personas y estuvieron representadas 600 ciudades. ¿Qué expectativas tienen para la próxima edición, que se celebra en noviembre?

Las expectativas son de crecimiento en todos los ámbitos: ciudades participantes, asistentes al evento, expositores, participación internacional … Llevamos creciendo a un ritmo de un 25-30% anual, que esperamos mantener. Pero nuestro objetivo no es solo incrementar los números, sino mantener el nivel de calidad. Más del 50% son altos cargos públicos y ejecutivos de centros de investigación y empresas, lo que supone un foro mundial único, con la oportunidad de compartir experiencias y conocimiento de más 600 ciudades de 126 países. Además, con una participación activa de las ciudades en el Congreso y en la parte expositiva, dónde en 2016 hubo más de 65 stands de ciudades y países.

Nuestro objetivo es continuar siendo el foro de referencia mundial donde se debate sobre los retos de desarrollo urbano y sobre las oportunidades de innovación, donde los mayores inspiradores mundiales presentan su visión de futuro y donde podemos compartir experiencias.

¿Qué espera descubrir en este próximo Smart City World Congress? ¿Qué aspectos de las Smart Cities le despiertan mayor interés?

Cada año pensamos que en doce meses pocas cosas nuevas se habrán generado, pero cada año nos sorprenden los grandes avances que se producen en todos los ámbitos de la innovación urbana y con disparidad de ejemplos en distintos continentes, culturas y formas de vivir.

Este año, creo que se van a ver grandes avances en los procesos de participación ciudadana, de sensibilidad de soluciones de carbón neutral, de desarrollos de soluciones y modelos compartidos. También observaremos un salto significativo en continentes que estaban más a la zaga, como África. Allí también se están implementando las Smart Cities como camino a la sostenibilidad y al desarrollo económico.



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