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12 Ene 2018

¿Por qué Europa quiere invertir 1.000 millones de euros en construir una red de superordenadores?


La Comisión Europea informó ayer que tiene previsto invertir, de la mano de trece países –entre ellos España–, un total de 1.000 millones de euros para desarrollar una infraestructura de ordenadores europeos que compita con los más potentes que ya existen en el mundo. Se trata de una inversión enorme que, sin embargo, a juicio de la Comisión, resulta imprescindible. En este post tratamos de desentrañar el por qué de esta iniciativa, que, a buen seguro, dará mucho que hablar. Hemos encontrado cuatro argumentos de peso:

1º) Reducir la supremacía China y de EEUU: Los dos superordenadores más potentes del mundo son chinos. El primero se llama Sunway TaihuLight y está instalado en el Centro Nacional de Supercomputación de Wuxi. Sus 10 millones de CPU y 93 petaflots han generado la mayor simulación del universo. El segundo del mundo, con 33,86 petaflots, se llama Tianhe-2 y fue desarrollado por la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de China. El tercero, Piz Daint, se ubica en Suiza, en su Centro Nacional de Supercomputación. Su velocidad alcanza los 19,5 petaflots. El cuarto y el quinto se encuentran en Estados Unidos y pertenecen al Departamento de Energía de este país. Se llaman Titán (17,5 petaflops) y Sequoia (17,1 petaflops). El ‘flop’ (operaciones de coma flotante por segundo) es la unidad de medida que determina el rendimiento de una computadora. Un petaflop equivale a 1015 flops.

2º) Disponer de una infraestructura crítica propia: Los superordenadores son imprescindibles para manejar cantidades ingentes de datos, que se traducen en beneficios para la sociedad en ámbitos tan dispares como la ciberseguridad, la seguridad del tráfico, las energías renovables o la atención sanitaria.

3º) Evitar la huida de datos fuera de la Unión Europea: Cada vez son más los investigadores y empresas europeas que tratan sus datos fuera de la Unión Europea. Esta coyuntura lleva implícita una amenaza para la privacidad, la protección y propiedad de estos datos, y el secreto comercial, según reconoce la propia UE.

4º) Dotar al tejido industrial de mayor competitividad e independencia en la economía de datos: Una infraestructura de supercomputación genera un gran potencial para la creación de puestos de trabajo y representa un elemento clave para digitalizar la industria y aumentar la competitividad de la economía europea.

La iniciativa del supercomputador europeo se canalizará a través de EuroHPC, una nueva estructura jurídica y de financiación creada en marzo de 2017 y a la que están adheridas España, Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Bélgica, Eslovenia, Bulgaria, Suiza, Croacia y Grecia.

La contribución de la Unión europea a EuroHPC será de 486 millones de euros hasta 2020 y los países asociados a la iniciativa aportarán una cantidad similar. En total, unos 1.000 millones de euros en fondos públicos, que algunas entidades privadas incrementarán con aportaciones en especie.

En primer lugar, EuroHPC adquirirá y pondrá en marcha dos máquinas de supercomputación de preexaescala de categoría mundial y al menos dos máquinas de supercomputación de gama media, además de facilitar y gestionar el acceso a usuarios públicos y privados a partir de 2020.

También se apoyará el desarrollo de la tecnología de supercomputación europea, incluida la primera generación de microprocesdores de baja potencia europeos, el co-diseño de máquinas de exaescala y el fomento de aplicaciones, entre otras medidas. Estas actividades se desarrollarán entre 2019 y 2026, y su gestión estará en manos de los países firmantes de la declaración EuroHPC y miembros privados del mundo académico y la industria.



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