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05 May 2017

Rafael Rivera, de Iclaves: “En 5 o 10 años las tecnologías del lenguaje ofrecerán una calidad similar a la traducción humana”


El Parlamento Europeo se ha hecho eco recientemente de un estudio elaborado por la consultora española Iclaves, sobre el desarrollo de las tecnologías del lenguaje en Europa. Impulsar esta industria, con el objetivo de generar nuevos productos y herramientas que permitan ofrecer mejores servicios públicos y superar las barreras lingüísticas, constituye una de las grandes prioridades del Plan de Tecnologías del Lenguaje de la Agenda Digital. En unblogenred.es hemos querido saber más y nos hemos puesto en contacto con el coordinador de este trabajo de investigación y socio director de iClaves, Rafael Rivera. En esta entrevista nos ha revelado a qué conclusiones han llegado y las pautas que marcarán el futuro del Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN) y la traducción automática.

 

¿Por qué decidieron investigar sobre tecnologías del lenguaje en Europa?

La unidad científica del Parlamento Europeo hace estudios prospectivos de asuntos que tienen una especial trascendencia en el entorno europeo y, sin duda, las tecnologías del lenguaje representan uno de esos asuntos. En Europa somos 500 millones de ciudadanos con más de 80 idiomas distintos. En la era digital, los idiomas representan una barrera invisible que impide a la UE lograr todos los potenciales beneficios de la integración, tanto en el aspecto económico como en el social.

Por otro lado, la utilización de nuevas técnicas como el deep learning está permitiendo que las tecnologías del lenguaje alcancen un nivel de calidad que les permita convertirse en una opción realista para romper dichas barreras.

 

En qué situación se encuentra Europa. ¿Cuáles son las principales conclusiones de este análisis?

Desde el punto de vista socio-económico, el efecto de las barreras lingüísticas en Europa es muy evidente. Si consideramos el inglés como “lingua franca”, más del 60% de los europeos no hablan este idioma con un nivel, al menos, bueno. En España estamos a la cola y esa cifra se eleva al 80%. Además, el efecto es muy desigual y afecta especialmente a la gente menos formada y de mayor edad. Por tanto, vemos que las políticas basadas en la utilización de un único idioma (o incluso unos pocos idiomas seleccionados) dejan fuera a muchísimos ciudadanos. Adicionalmente, la situación mejora muy lentamente con el tiempo.

En el estudio cuantificamos cómo las barreas lingüísticas afectan a diversos indicadores como la movilidad entre países o el comercio electrónico transfronterizo. El efecto es siempre muy marcado y significativo. Por ejemplo, el hecho de que haya bajas barreras lingüísticas entre dos países aumenta la movilidad laboral entre dichos países tres veces, si comparamos con países con altas barreras lingüísticas.

En cuanto a las tecnologías del lenguaje, vemos que Europa produce un gran número de pequeñas empresas innovadoras en este ámbito. Pero esa fragmentación del mercado no ayuda a la consolidación posterior que les permita competir con gigantes como Google o Microsoft. Europa crea la innovación que después se llevan empresas de fuera. Finalmente, hemos detectado que existe una falta de coordinación entre la I+D y las necesidades del mercado.

 

La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, el denominado ‘Brexit’, sin duda implicará cambios, ya que el protagonismo de la lengua inglesa ya no estará justificado. ¿Qué nos puede decir al respecto? ¿Cómo pueden ayudar las tecnologías del lenguaje?

El inglés es la “lingua franca” internacional y lo seguirá siendo después del Brexit. En la Unión Europa se va a producir una paradoja porque el inglés dejará de ser un idioma oficial (salvo que Irlanda así lo proponga) a pesar de ser, “de facto”, el idioma de comunicación en las instituciones europeas. Seguramente se producirán movimientos para tratar de mejorar la posición del francés o el alemán frente al inglés, pero es difícil luchar contra la realidad, y el inglés seguirá siendo el idioma “oficioso” de comunicación.

La solución no es promover la utilización del inglés (u otro idioma) como herramienta de comunicación. Precisamente, lo que van a permitir las tecnologías del lenguaje es que no haya necesidad de tener que comunicarnos en un solo idioma, sino que cada cual podrá usar el idioma que quiera, tanto en sus intervenciones orales como en sus escritos, y serán estas tecnologías las que se encargarán de traducirlo automáticamente a otros idiomas con una calidad similar a la de los traductores humanos.

 

Uno de los grandes proyectos de la Unión Europa es el Mercado Único Digital. ¿Qué papel juegan aquí las tecnologías del lenguaje?

El efecto de las barreras del lenguaje es especialmente palpable en el Mercado Único Digital. En el estudio hemos detectado que el mercado está fragmentado en seis grandes grupos de países configurados en torno a los idiomas (inglés, francés-holandés, alemán, nórdico, checo y otros). El comercio electrónico entre países sin barreras del lenguaje es cuatro veces mayor que entre países con esas barreras, y las tecnologías del lenguaje juegan un papel fundamental para eliminarlas.

Lo bueno es que ya existen herramientas para traducir automáticamente las tiendas de comercio electrónico y posicionar adecuadamente sus productos en los buscadores en diferentes idiomas. Sin ello, es muy difícil no solo que un comprador de otro idioma adquiera productos en nuestra tienda, sino simplemente que llegue a acceder a la misma.

 

A la luz del estudio, ¿qué políticas públicas habría que adoptar?

Como suele ocurrir con los problemas complejos, no existen recetas sencillas para su solución. Por tanto nosotros proponemos un conjunto de políticas públicas multidisciplinares que abordan el problema desde diferentes puntos de vista: institucional, investigación, industrial, mercado y de servicio público.

Proponemos algunos cambios institucionales, de forma que la Comunidad Europea se encargue de coordinar la iniciativa bajo la supervisión de un comisario y de forma que no sólo las instituciones europeas sino también los gobiernos nacionales y regionales sean responsables de crear recursos para sus idiomas. Proponemos políticas de investigación para conseguir que en Europa se desarrolle la próxima generación de tecnologías del lenguaje.

Las políticas de investigación también tienen por objeto integrar la investigación y la industria, proporcionando a Europa las herramientas para compartir recursos para competir efectivamente con otros mercados. Las políticas industriales fomentan la creación y el crecimiento de empresas europeas competitivas, al tiempo que aumentan la disponibilidad de trabajadores altamente cualificados. Las políticas de mercado buscan impulsar la demanda de servicios mediante actuaciones de sensibilización y proporcionando incentivos para que las empresas de toda Europa proporcionen sus contenidos, productos y servicios en los diferentes idiomas europeos. También proponemos que el sector público proporcione sus contenidos y servicios en todas las lenguas europeas mediante la utilización de tecnologías del lenguaje, al tiempo que promuevan el sector mediante la contratación pública de tecnología innovadora.

 

¿Qué puede decirnos sobre España? ¿Qué grado de desarrollo tiene la industria de las tecnologías del lenguaje?

Nuestro país cuenta con un sector de las tecnologías del lenguaje muy dinámico e innovador, con empresas y centros de investigación punteros y con gran reconocimiento fuera de nuestras fronteras. El hecho de contar con cuatro lenguas cooficiales ha favorecido el desarrollo tanto de los centros de investigación como de la industria para dar respuesta a las necesidades de comunicación de los ciudadanos nacionales en Internet.

La industria española, al igual que la europea, se caracteriza por estar formada mayoritariamente por pymes con una antigüedad no muy elevada, salvo contadas excepciones, focalizadas en un nicho de mercado (por ejemplo, una lengua concreta) o en una solución específica. Aunque las perspectivas de futuro son muy halagüeñas, dado el crecimiento esperado en la demanda de tecnologías del lenguaje a nivel europeo, la industria española debe estar preparada para poder competir con los grandes agentes del sector a nivel internacional, fundamentalmente compañías americanas. En este sentido, el Plan de Impulso de las Tecnologías del Lenguaje, puesto en marcha por la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital (SESIAD), es una medida de gran calado para contribuir a la mejora de la competitividad de la industria, favoreciendo su crecimiento e impulsando que la investigación de calidad que se realiza en nuestro país llegue al mercado en forma de soluciones innovadoras.

 

Puesto que la inmensa mayoría de los ciudadanos sólo accede a información y contenidos en su idioma, los distintos lenguajes constituyen un elemento clave de accesibilidad. ¿Qué tipo de soluciones a corto y medio plazo pueden aportar las tecnologías del lenguaje?

En un mercado único digital, con libre circulación de ciudadanos y mercancías, las administraciones públicas también deberían prestar servicios transfronterizos en los diferentes idiomas de la Unión Europea. Sin embargo, la UE también está fragmentada en relación con los servicios de gobierno electrónico. Del 66% de los portales de las administraciones públicas que ofrecen información en idiomas distintos al suyo oficial, sólo el 39% ofrece información en un idioma distinto del inglés. Por ejemplo, la Directiva 2011/24/UE sobre los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza no incluye explícitamente el derecho del paciente a comunicarse en un idioma que entienda cuando buscan atención médica.

Nosotros proponemos que los gobiernos nacionales y regionales proporcionen sus servicios y contenidos en diferentes idiomas usando tecnologías de lenguaje natural y haciendo uso de herramientas de contratación pública innovadora para fomentar el desarrollo de esas tecnologías.

 

¿Cree que la tecnología nos permitirá en un plazo breve comunicarnos en distintos idiomas con la misma soltura que con el nuestro?

Ya lo está permitiendo, aunque es cierto que no todavía con la soltura con la que nos comunicamos en nuestro propio idioma. Los diferentes expertos que han participado en nuestro estudio opinaban que nos falta dar el siguiente salto en la generación de tecnologías del lenguaje para convertirlas en una herramienta de calidad similar a la traducción humana. Se estima que eso ocurrirá en el plazo de 5 a 10 años y la clave es que Europa esté a la vanguardia de esa tecnología, garantizando que las tecnologías estén disponibles no solo para los idiomas mayoritarios sino también para los idiomas con menos penetración.

Si Europa toma las medidas oportunas, es posible que para entonces seamos capaces de comunicarnos con total soltura en prácticamente cualquier idioma y con tecnologías desarrolladas en Europa.

 

 

 



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