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23 Oct 2017

Tres soluciones para impulsar una mayor sostenibilidad en las empresas tecnológicas


Greenpeace acaba de publicar en Estados Unidos una nueva edición de su ‘Guía verde de electrónicos’, en la que evalúa a las principales empresas tecnológicas del mundo en cuanto a sus políticas de sostenibilidad y transparencia. El estudio se centra en  tres áreas clave: la reducción de emisiones mediante energías renovables, el uso de materiales reciclados y la eliminación de sustancias químicas peligrosas.

En sus conclusiones, la organización ecologista asegura que, aunque algunas empresas tecnológicas se definen como innovadoras, sus cadenas de suministro “siguen ancladas en la revolución industrial”. Para ayudarlas a liderar una evolución que contribuya a frenar el cambio climático proponen tres puntos críticos de intervención, que pueden aplicarse a la industria TIC de cualquier país del mundo. Estas soluciones permitirían mejorar el modelo comercial de las empresas, al tiempo que revertir un consumo cada vez mayor de los recursos finitos del planeta y la dependencia de los combustibles fósiles.

Solución 1: Ser más conscientes de la huella que genera la cadena de suministro

La fabricación electrónica requiere de materiales y mano de obra de casi todos los continentes. La cadena de suministro de un solo dispositivo electrónico involucra a cientos de compañías proveedoras, en una red que cruza el planeta.

Las marcas electrónicas, sugiere Greenpeace, deben ganar en transparencia y revelar la lista de proveedores que utilizan para fabricar sus productos. Al mismo tiempo, habría que establecer políticas de producción que faciliten la reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero y realizar una transición hacia las energías renovables.

La mayoría de las compañías electrónicas han establecido un código de conducta para su cadena de suministro y realizan auditorías periódicas a sus proveedores. Sin embargo, las más punteras, desde el punto de vista de la sostenibilidad, van más allá y establecen alianzas con sus proveedores para impulsar inversiones que los hagan más sostenibles y utilicen productos químicos más seguros o materiales reciclados.

Solución 2: Diseñar productos más sostenibles y con una vida más larga

Los productos electrónicos de consumo tienen una vida útil extremadamente corta, una coyuntura que afecta a los recursos del planeta. Si se extiende la duración de un dispositivo electrónico, los impactos ambientales negativos también se matizan. Las marcas deberían diseñar elementos fáciles de reparar y que contengan piezas estándar que puedan reemplazarse sin necesidad de sustituir todo el dispositivo. Las actualizaciones de software, asimismo, deberían ampliarse también y que no fueran un factor determinante a la hora de acortar la vida de los productos.

Por otra parte, las sustancias peligrosas que llevan los dispositivos perpetúan un ciclo tóxico, creando cantidades masivas de desechos nocivos que ponen en peligro al medio ambiente y los procesos de reciclaje. Las marcas deberían de ir eliminándolas ya desde la fase de diseño y reducir la necesidad de materiales vírgenes con la incorporación de elementos reciclados, especialmente plásticos y metales, al tiempo que asegurarse de que sus productos sean concebidos con vistas a su reciclaje cuando sean retirados.

Solución 3: Optimizar la cadena de fin de la vida

Para reducir los impactos ambientales asociados a la fabricación electrónica, los dispositivos deben mantenerse en uso más allá del cliente original. Las marcas electrónicas pueden respaldar esta idea con la comercialización de productos restaurados que aún funcionan y que pueden suponer una alternativa más asequible para determinados consumidores.

Las marcas electrónicas no solo tienen la responsabilidad de garantizar un tratamiento seguro de sus productos cuando ya no funcionan, sino que también deberían de aprovechar la oportunidad de reutilizar muchos de sus componentes.

Por último, además de mejorar el diseño del producto para el desmontaje, las marcas electrónicas deben trabajar con socios de reciclaje que busquen el desmantelamiento y el procesamiento directo de los componentes, para maximizar la recuperación de materiales.



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