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19 Feb 2009

Un grado para afrontar estos tiempos: la experiencia


“Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo”, Thomas A. Edison

Ciertamente, los datos económicos y de empleo no son nada buenos. Y no parece que vayan a mejorar a corto plazo. Parece una crisis descomunal, pero hubo otras. Y personas que las vivieron y padecieron. Personas que aprendieron de ellas y que gracias al Archivo de la Experiencia (¿aún no lo conoces?), podremos atesorar sus vivencias para siempre.

Es el caso de Joaquín Soriano, de Madrid. Debido a la mala gestión de los dueños, cerraron la imprenta en la que trabajaba. Fue durante los años 80, en un momento en que esto ocurría en otras muchas pequeñas y medianas empresas. Él, junto con el resto de sus compañeros, se encontró en la calle sin derecho a paro o indemnización.

Gracias a un abogado laboralista de UGT, consiguieron recibir un dinero, pero tuvieron que firmar en una declaración que habían hecho una huelga indebida, cosa que no fue cierta. Se encontró desesperado, los dueños de la imprenta llevaban más de tres años sin cotizar a la Seguridad Social. Al final consiguieron recibir el paro junto con el sueldo de las últimas semanas de trabajo. Joaquín terminó jubilándose a los sesenta años con una pensión del sesenta por ciento, después de estar dos años cobrando el paro. Ocupa su tiempo encargándose de la imprenta de la parroquia.

Los hay que tuvieron más suerte, como Lluís:

Lluís trabajó en el Ateneu Barcelonés durante los años ochenta. Nos comenta que cobraba una tercera parte de lo recibía en los setenta. En el año 1993, un amigo lo colocó en la gerencia de su empresa y durante tres años cotizó en la seguridad social más de 60.000 pesetas. Esto le ha permitido tener una pensión mensual de 1.300 euros.



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